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LA EUCARISTIA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

Posted on January 14, 2014 at 10:00 PM

 

 

Noción de Eucaristía

 

A. Definición:

 

En el santísimo sacramento de la Eucaristía están contenidos verdadera, real y sustancialmente el Cuerpo y la Sangre, juntamente con el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, y, por consiguiente, Cristo entero”

 

“Esta presencia se denomina ‘real’, no a título exclusivo, como si las otras presencias no fuesen ‘reales’, sino por excelencia, porque es substancial, y por ella Cristo, Dios y hombre, se hace totalmente presente” (Catecismo, n. 1374)

 

B. Figuras

 

 

Antes de Jesucristo, la Eucaristía que Él habría de instituir fue prefigurada de diversos modos en el Antiguo Testamento. Fueron figuras de este sacramento:

 

-el maná con el que Dios alimentó a los israelitas durante cuarenta años en el desierto (cf. Ex. 16, 435), y al que Jesús se refiere explícitamente en el discurso eucarístico de Cafarnaúm (cf. Juan 6, 31 ss.);

 

-el sacrificio de Melquisedec, gran sacerdote, que ofreció pan y vino -materia de la Eucaristía- para dar gracias por la victoria de Abraham (cf. Génesis 14, 1) gesto que luego será recordado por san Pablo para hablar de Jesucristo como de “sacerdote eterno…, según el orden de Melquisedec” (cf. Hebreos 7, 11);

 

-los panes de la proposición, que estaban de continuo expuestos en el Templo de Dios, pudiéndose alimentar con ellos sólo quienes fueran puros (cf. Éxodo 25, 30);

 

Por eso el sacerdote Ahimelec le dijo a David: “No tengo pan común a la mano, solamente tengo pan sagrado; pero lo daré si los criados se han guardado a lo menos de mujeres.” Con esto queria significar que ellos debian estar purificados para poder comer ese pan sagrado.  

-el sacrificio de Abraham, que ofreció a su hijo Isaac por ser ésa la voluntad de Dios (cf. Génesis 22, 10);

 

-el sacrificio del cordero pascual, cuya sangre libró de la muerte a los israelitas (cf. Éxodo 12).

 

 

C. Profecías

 

 

La Eucaristía fue también preanunciada varias veces en el Antiguo Testamento: 

 

- Salomón en el libro de los Proverbios: “La Sabiduría se edificó una casa con siete columnas (los siete sacramentos), preparó una mesa y envió a sus criados a decir: ‘Vengan, coman el pan y bebed el vino que les he preparado” (Proverbios 9, 1); 

 

- el Profeta Zacarías predijo la fundación de la Iglesia como una abundancia de bienes espirituales, y habló del “trigo de los elegidos y del vino que hace germinar la pureza” (Zacarías 9, 17); 

 

- el profeta Malaquías, hablando de las impurezas de los sacrificios de la ley antigua, puso en boca de Dios este anuncio del sacrificio de la nueva ley: “Desde donde sale el sol hasta el ocaso, grande es mi nombre entre las gentes, y en todo lugar se sacrifica y ofrece a mi nombre una oblación pura” (Malaquías 1, 10ss.) 

 

*La verdad de la presencia real, corporal y sustancial de Jesús en la Eucaristía, fue profetizada por el mismo Señor un año antes de instituirla, durante el discurso que pronunció en la Sinagoga de Cafarnaúm, al día siguiente de haber hecho el milagro de la multiplicación de los panes y de los peces.

 

 

 

 

PREFIGURACIONES DE LA EUCARISTÍA

EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

 

 

a) La ofrenda de Abel

 

«Mira con bondad esta ofrenda y acéptala como aceptaste los dones del justo Abel», reza la Plegaria Eucarística I. Se hace aquí referencia a (Gén 4,4-5).

 

*La Carta a los Hebreos comenta así este pasaje: «Por la fe, ofreció Abel a Dios un sacrificio mejor que el de Caín, por ello fue declarado justo, con la aprobación de Dios a sus ofrendas; por ello, aunque muerto, sigue hablando» (Hb 11,4).

 

*La misma Carta relacionará después la sangre de Abel con la de Jesús: «...Jesús, el mediador de la nueva alianza, que nos ha rociado con una sangre que habla más elocuentemente que la de Abel» (Hb 12,24).

 

b) El sacrificio de Abrahán

 

*Gén 22). El recuerdo del célebre sacrificio del patriarca es prefiguracion también de la Eucaristía por varias razones. Ante todo, como ejemplo de nuestra fe, es decir, de nuestra entrega total y libre a Dios, uniéndonos a la ofrenda total de Cristo.

 

*Pero es que, además, Dios, en el caso de Jesús, llegó al extremo de hacer lo que no quiso permitir a Abrahán: «No perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros» (Rm 8,32). Y por eso en la Eucaristía recordamos y celebramos que «tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único» (Jn 3,16).

 

*La Carta a los Hebreos al comentar que Abrahán, al ofrecer a Isaac, «pensó que Dios tiene poder hasta para resucitar muertos y por eso recobró a Isaac como figura del futuro» (Hb 11,19). Así, el sacrificio de Abrahán es también figura de la resurrección de Cristo que celebramos en la Eucaristía.

 

 

c) La ofrenda de Melquisedec

 

Lectura del libro del Génesis . 14,18-20.S.

 

*Este misterioso personaje, que es presentado como rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, aparece de forma repentina e inesperada en la vida de Abrahán, ofreciéndole pan y vino, y bendiciendo al patriarca y a Dios por haberle dado la victoria sobre reyes poderosos (cf. Gén 14,18-20).

 

*El personaje vuelve a salir en el famoso Salmo «Oráculo del Señor a mi señor», que proclama la dignidad sacerdotal del rey davídico: «Tú eres sacerdote para siempre según el rito de Melquisedec» (Sal 110,4). Este Salmo es uno de los más citados en el Nuevo Testamento, incluso por el mismo Jesús (cf. Mt 22,41-46).

 

*Sobre todo la Carta a los Hebreos, en una larga exposición (cf. Hb 7-), aprovecha el paralelismo con Melquisedec para presentar a Jesús como sacerdote único, supremo y eterno porque, como Hijo que es, asegura la relación perfecta con Dios. Y este único sacerdote ha ofrecido de una vez para siempre un único sacrificio, su propio cuerpo y su propia sangre. Por otra parte, toda la tradición cristiana resaltará como profecía el tipo de ofrenda que hizo Melquisedec: el pan y el vino, que son los signos de la Eucaristía.

 

 

d) La Pascua

 

*El pueblo de Israel vivía como esclavo en Egipto y Dios decidió liberarlo. Un día les mandó sacrificar un cordero por familia y comerlo, para poder iniciar con fuerzas la gran marcha por el desierto.

 

*Les mandó, además, que marcasen sus puertas con la sangre del cordero, para que el ángel del Señor no matara a sus primogénitos, como iba a hacer con los primogénitos de los egipcios. Ese fue, pues, el cordero de la liberación y de la vida (cf. Ex 12).

 

*Jesús instituyó la Eucaristía cuando los judíos se disponían a celebrar la Pascua -fiesta anual que recordaba la liberación-, y murió cuando todas las familias judías estaban matando los corderos para la cena pascual. Con eso quiso decirnos que él es el Cordero que, con su muerte, nos da la verdadera libertad y la vida definitiva. Y la Eucaristía es la cena pascual auténtica, el alimento que libera y vivifica.

 

 

e) El sacrificio de la alianza

 

*El pueblo de Israel, en su marcha de la libertad, llegó por el desierto al monte Sinaí, y allí Dios les propuso una alianza, un pacto de amistad y de pertenencia mutua. El pueblo aceptó. Y entonces Dios quiso que rubricasen este pacto al modo como se solían sellar los pactos en aquellas culturas antiguas: mezclando la sangre de las dos partes contratantes, aunque fuera de manera simbólica.

 

*Moisés mató unos novillos y roció con su sangre el altar (símbolo de Dios) y al pueblo (cf. Ex 24). Jesús, al instituir la Eucaristía, dijo: «Esta es la sangre de la nueva alianza, que será derramada por vosotros». Es decir, con la sangre de Cristo, que recordamos y recibimos en la Eucaristía, se sella el pacto definitivo de amor entre Dios y el hombre.

 

f) El maná

 

Lectura del libro del Éxodo. 16,2-4.12-15.

 

*Durante la peregrinación por el desierto y ante las protestas del pueblo por falta de provisiones, Dios hizo llover del cielo un pan misterioso, al que los israelitas llamaron «maná». Lo tenían que recoger cada día, sin guardar nada para el día siguiente (cf. Ex 16).

 

*Jesús, en su discurso eucarístico, dijo: «Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo. Es mi Padre quien os da el verdadero pan del cielo... Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que come de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne» (Jn 6,32.51).

 

*Con esto quiso decirnos que la Eucaristía es el alimento definitivo que, día a día, nos fortalece en nuestro camino hacia el Padre.

 

*En Sal 77,24 encontramos una interpretación de este alimento como pan de los ángeles, al igual que la interpretación dada por Sab 16,20.

 

*Una espiritualización de este alimento, imagen de la palabra de Dios, es la que aparece en Dt 8,2-3: Dios alimentó al pueblo con el maná para hacerle comprender que el hombre no sólo vive de pan, sino de toda la palabra que sale de la boca de Dios. Y en esta misma línea va Sab 16,20:el maná es la palabra de Dios que nutre una vida superior.

 

*Por su parte, San Pablo llama a este alimento del desierto «alimento espiritual» (1 Cor 10,3). Todos bebieron la misma bebida espiritual, pues bebieron de la roca espiritual que les seguía, y la roca era Cristo, dice Pablo. Según una tradición rabínica, la roca de Núm 20,8 acompañó a los israelitas en el desierto; para Pablo, dicha roca simboliza a Cristo preexistente, actuando ya en la historia de Israel. Todo esto sucedió en figura, dice Pablo; en figura de lo que tenía que venir (1 Cor 10,6.11).

g) El cordero expiatorio

 

*Dios le mandó a Moisés que, una vez al año, en la fiesta solemne de la Expiación, impusiera las manos sobre un macho cabrío, como para descargar sobre él todas las culpas de los israelitas, y que después lo soltara por el desierto.

 

*Juan el Bautista presenta a Jesus como el cordero de Dios que quita el pecado del mundo sustituyendo al cordero de expiacion por el pecado.

 

*Era un modo de significar que Dios olvidaba y perdonaba las culpas del pueblo (cf. Lv 16,20-22). Jesús dijo: «Esta es mi sangre..., que se derrama por todos para el perdón de los pecados». La muerte de Jesús, cuyo efecto nos llega en la Eucaristía, es la fuente definitiva del perdón.

 

h) El pan para el camino de Elías

 

Lectura del libro primero de los Reyes.   19,4-8.

 

*El profeta Elías huía perseguido por Jezabel. Aburrido y asqueado, se echó a la sombra de un árbol, pidió al Señor la muerte y se durmió. Un ángel lo despertó, y por dos veces le invitó a comer un misterioso pan. Comió, bebió del agua que le dio también el ángel, y «con la fuerza de aquel pan caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el monte de Dios, el Horeb», donde vio la gloria de Dios (cf. 1 Re 19,1-).

 

*Nosotros, como Elías, vamos caminando por la vida acosados por las dificultades; nos cansamos y desfallecemos, pero el pan de la Eucaristía nos da fuerza para seguir caminando hasta el encuentro con nuestro Padre.

 

David y Ahimelec:

 

*1SAMUEL 21, 1s: David miente al sacerdote Ahimelec para encubrir su situación al estar huyendo para no enfrentarse a Saúl, su rey, y tener que matarlo. Esta es la nobleza de un rey, David, que aunque sabe que Dios le ha puesto por rey de su pueblo, espera a que sea el Señor mismo el que le ponga en el trono y no su propia mano, no su propia espada.

 

*El sacerdote da los panes de la proposición para uso de alimento, porque no otro pan tiene nuestro sacerdote sino el del Espíritu, nuestro Señor Jesucristo es el pan del cielo, el maná del Padre, el Pan Sagrado, por el cual damos gracias a Dios.

 

 

j) Lectura del libro de los Proverbios. 9,1-6.

 

Venid a comer mi pan y a beber el vino que he mezclado.

 

*La Sabiduría se ha construido su casa plantando siete columnas; ha preparado el banquete, mezclado el vino y puesto la mesa; ha despachado sus criados para que lo anuncien en los puntos que dominan la ciudad:

«Los inexpertos, que vengan aquí, voy a hablar a los faltos de Juicio: Venid a comer mi pan y a beber el vino que he mezclado; dejad la inexperiencia y viviréis, seguid el camino de la prudencia».

 

*Si sustituimos la Sabiduria con el Espiritu Santo entenderemos que la casa que El quiere construir es la santidad y las siete columnas son los siete sacramentos entre los cuales el principal es el del banquete Eucaristico por medio del cual Dios nos va a dar Juicio y prudencia (las virtudes) que son la base de la verdadera santidad.

 

k) El banquete final de Isaías

 

 Lectura del profeta Isaías. 49,13-15.

 

*Exulta, cielo; alégrate, tierra; romped a cantar, mon­tañas, porque el Señor consuela a su pueblo, se com­padece de los desamparados.

Sión decía: «Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado».

— ¿Es que puede una madre olvidarse de su cria­tura, no conmoverse por el hijo de sus entrañas? Pues, aunque ella se olvide, yo no te olvidaré — dice el Señor todopoderoso. “Con amor eterno te amé.”

 

*El profeta Isaías contempla poéticamente la salvación final como un inmenso banquete, con manjares y bebidas exquisitas, al que serán invitados todos los pueblos, y en el que desaparecerán todas las lágrimas de los hombres (cf. Is 25,6-10).

 

*Esta imagen será utilizada por Jesús en sus parábolas para hablarnos de la vida definitiva. Y la Eucaristía es concebida por el mismo Señor como anuncio y anticipo de ese gran banquete final: «Os digo que ya no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día en que lo beba con vosotros, nuevo, en el reino de mi Padre» (Mt 26,29).

 

 

 

l) Lectura del profeta Ezequiel. 34,11-16.

 

Así dice el Señor Dios:

 

*Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas, si­guiendo su rastro.

Como un pastor sigue el rastro de su rebaño cuan­do se encuentra las ovejas dispersas, así seguiré yo el rastro de mis ovejas; y las libraré, sacándolas de todos los lugares donde se desperdigaron, el día de los nubarrones y de la oscuridad.

 

*Las sacaré de entre los pueblos, las congregaré de los países, las traeré a la tierra, las apacentaré por los montes de Israel, por las cañadas y por los po­blados del país.

 

*Las apacentaré en pastizales escogidos, tendrán sus dehesas en lo alto de los montes de Israel, sé re­costarán en fértiles dehesas, y pastarán pastos jugosos en la montaña de Israel.

 

*Yo mismo apacentaré mis ovejas, yo mismo las haré sestear — oráculo del Señor Dios.

 

*Buscaré las ovejas perdidas, haré volver a las des­carriadas, vendaré a las heridas, curaré a las enfermas; a las gordas y fuertes las guardaré, y las apacentaré debidamente.

 

*La comida de las ovejas (que somos nosotros) es el pasto verde y jugoso del cuerpo y sangre de Cristo que nos sanara y nos fortificara.

 

 

m) Lectura del profeta Óseas. 11b.3-4.8c-9.

 

Esto dice el Señor:

 

*Cuando Israel era joven le amé, desde Egipto llamé a mi hijo.

Yo enseñé a andar a Efraín, le alzaba en brazos, y él no comprendía que yo le curaba.

 

*Con ataduras humanas, con lazos de amor le atraía; era para ellos como el que levanta el yugo de la cerviz, me inclinaba y le daba de comer.

 

*Se me revuelve el corazón, se me conmueven las entrañas.

No cederé al ardor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraín; que soy Dios y no hombre, santo en medio de ti, y no enemigo a la puerta.

 

Aqui tambien se presenta la eucaristia como esos lazos de amor y la comida que nos cura y nos enseña.

 

m) Lectura del profeta Óseas. 11b.3-4.8c-9.

 

Esto dice el Señor:

 

*Cuando Israel era joven le amé, desde Egipto llamé a mi hijo.

Yo enseñé a andar a Efraín, le alzaba en brazos, y él no comprendía que yo le curaba.

 

*Con ataduras humanas, con lazos de amor le atraía; era para ellos como el que levanta el yugo de la cerviz, me inclinaba y le daba de comer.

 

*Se me revuelve el corazón, se me conmueven las entrañas.

No cederé al ardor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraín; que soy Dios y no hombre, santo en medio de ti, y no enemigo a la puerta.

 

*Aqui tambien se presenta la eucaristia como esos lazos de amor y la comida que nos cura y nos enseña.

 

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