| Posted on December 15, 2011 at 3:55 PM |
CRISTOLOGIA- La Encarnacion del Hijo de Dios
Naciò de Santa Maria Virgen
A) La anunciaciòn:
*La encarnaciòn es uno de los acontecimientos centrales y culminantes del plan de Dios para la salvaciòn de los hombres y dentro de esta la anunciaciòn es el momento màs trascendental. (Lc 1,30s)
*El misterio de la uniòn entre el Hijo de Dios y la humanidad, se realiza en el instante en que Maria pronunciò su si “en nombre de toda la naturaleza humana” (Uniòn hipostàtica).
* “Y el Verbo se hizo carne y habitò entre nosotros” (Jn 1,14). El Hijo eterno del Padre fue concebido como hombre hacièndose hijo de mujer y sometièndose a la ley. (Gal 4,4).
Por obra y gracia del Espìritu Santo
“Lo concebido en ella viene del Espìritu Santo” (Mt 1,20)
Jesucristo no fue concebido por obra de varòn, como los demàs hombres, sino ùnicamente por poder y obra del Espìritu Santo, permaneciendo su Madre siempre virgen.
La encarnaciòn del Hijo de Dios es obra de la Trinidad en especial del Espìritu Santo, pero no podemos decir que Jesùs es hijo del Espìritu Santo, sino solamente de Dios Padre.
Maria es la Madre de Dios
Maria fue escogida desde la eternidad por Dios Padre para ser la Madre de su Hijo (Gn 3,15).
Para que Maria diera su consentimiento y su aceptaciòn del plan de Dios era necesaria una gracia especial desde su concepciòn para dar su si (fiat) con verdadera libertad (Inmaculada Concepciòn).
Bajo el impulso del Espìritu Santo ella es llamada por Santa Isabel “la madre de mi Señor” (Lc 1,43)
La Iglesia confiesa que Marìa es verdaderamente la Madre de Dios (Theotokos) porque Jesùs es Dios. Decir que ella es solo madre de Jesùs hombre es dividir a Jesùs.
El verbo se hizo carne (Jn 1,14)
Juan llama “carne” al hombre entero haciendo ver la humildad por parte de la majestad del Verbo al hacer el gesto de encarnarse para vivir entre los hombres.
La Iglesia llama “Encarnaciòn” al hecho de que el Hijo de Dios haya asumido una naturaleza humana para llevar a cabo, mediante ella, nuestra salvaciòn.
El acontecimiento ùnico y totalmente singular de la Encarnaciòn consiste en que el Hijo de Dios se hizo verdaderamente hombre sin dejar de ser Dios.
La fe en la verdadera encarnaciòn del Hijo de Dios es el signo distintivo de la fe cristiana.
Jesucristo es perfecto hombre
A) Realidad del cuerpo de Cristo:
*El docetismo aparecido en el siglo I considerò que la materia es mala y, en consecuencia, niega que Cristo tuviera un verdadero cuerpo material, de carne humana y que el cuerpo de Cristo serìa sòlo aparente.
*La Sagrada Escritura testimonia claramente que Cristo fue hombre verdadero, con un cuerpo real capaz de cansarse, tener hambre, sed, sufrir, morir…
*Su cuerpo era real y tangible incluso despuès de la Resurrecciòn.
*Los Padres de la Iglesia argumentaron que negar la realidad del cuerpo de Cristo es negar la realidad de la redenciòn obrada por el Señor.
B) La realidad del alma de Cristo.
*Apolinar de Laodicea (siglo IV) decìa que Jesùs carecia de alma humana pues su inteligencia y voluntad no eran humanas. Que la humanidad de Cristo estarìa compuesta solamente de carne y alma sensitiva. (Apolinarismo)
*La Sagrada Escritura testimonia claramente que Cristo fue perfecto hombre con un alma humana y racional verdadera: se alegrò, se conmoviò, tuvo afectos… en fin todas las cualidades del alma humana.
*San Gregorio de Nisa y otros combatieron estos argumentos. El papa San Dàmaso y el Concilio de Constantinopla (año 381) condenaron el apolinarismo.
C) Cristo tuvo una verdadera naturaleza humana, compuesta de alma y cuerpo
El Magisterio de la Iglesia y la Tradiciòn han insistido en que El era verdadero hombre, “semejante a nosotros en todo, menos en el pecado” (Heb 4,15)
La naturaleza humana està compuesta por la uniòn substancial de cuerpo y alma. El alma es el principio que da vida a la materia, el cuerpo es la realidad visible. Para Cristo hacerse hombre tenìa que asumir ambas partes.
“No fue sanado lo que no fue asumido” y Cristo sanò a todo el hombre: cuerpo y alma. Nuestro Señor es “perfecto Dios y perfecto hombre: subsiste con alma racional y carne humana.”
Jesucristo es perfecto Dios
A) Jesùs fue acusado como blasfemo porque se proclamò como Hijo de Dios y Dios. (jn 10,33)
*Adopcionismo: Pablo de Samosata, obispo de Antioquìa en Siria (Siglo III) junto a otros sostenìa que Cristo no era una persona divina, sino que era un hombre al que Dios infundiò un poder sobrenatural para hacer milagros, y lo adoptò como Hijo en el bautismo del Jordàn. Jesùs tendrìa una participaciòn especial en el poder del Padre y se asemejarìa en esto a El, pero no serìa Hijo de Dios por naturaleza, sino sòlo por adopciòn.
Doctrina subordinacionista: planteada por Arrio de Alejandrìa (Siglo III-IV) y otros sostenìa que el Hijo no ha sido engendrado desde la eternidad, sino creado de la nada por la libre voluntad del Padre, que no es de la misma substancia del Padre, sino que es inferior a Dios. Tambièn plantearon que Jesùs es la primera criatura del Padre y la màs perfecta, a travès del cual se hicieron las demàs cosas, pero no es Dios (sino un dios de segunda categorìa).
Segùn ellos el Verbo es un ser inferior a Dios, subordinado a El y creado para hacer de intermedio entre Dios y los hombres. Se basan en las palabras de Jesùs: “mi Padre es mayor que yo” (Jn 14,28) que la Iglesia refiere a la humanidad de Jesùs.
Concilio de Nicea (año 325). Condenò el arrianismo y compuso el Credo que hoy conocemos enfatizando en la parte que dice: “engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre…” Afirma que es el mismo Verbo quien se encarnò, se hizo hombre, sufriò, muriò y resucitò al tercer dìa.
El Magisterio de la Iglesia ha enseñado siempre que “nuestro Señor Jesucristo, Hijo de Dios, es Dios y hombre. Es Dios, engendrado de la misma substancia que el Padre, antes del tiempo; y hombre, engendrado de la substancia de su Madre en la plenitud de los tiempos. Perfecto Dios y perfecto hombre, que subsiste con alma racional y carne humana. Es igual al Padre segùn la divinidad; menor que el Padre segùn la humanidad.
La Sagrada Escritura sobre Jesùs:
Jesùs se atribuye una superioridad sobre la Ley y el Templo. Es superior al Templo, sede de la gloria de Dios (Mt 12,6) es señor del Sàbado, establecido por Dios para el culto divino (Mt 12,1-8)
Jesùs se atribuye una superioridad sobre todas las criaturas: sobre los àngeles y sobre los hombres: es màs que Jonàs y que Salomòn (Mt 12,41-42); superior a los propios àngeles (Mt 24,36).
Tiene poder para perdonar los pecados, poder exclusivo de Dios. (Mt 9,6 y Lc 7,48-50)
Se iguala a Dios en la autoridad. Como legislador: “Habeis oìdo que se dijo…pero Yo os digo…”(Mt 5,22). Tambièn en el poder de juzgar a los hombres (Jn 5,22).
Jesùs impone preceptos que sòlo Dios puede exigir. Pide la fe en su persona, igual que la fe en Dios (Jn 14,1); exige un amor por encima de todo, màs que al padre o a la madre (Mt 10,37); la aceptaciòn de Jesùs es requisito para la salvaciòn (Mt 10,32); incluso pide que se entregue la vida por El para salvarse. (Lc 17, 33).
Jesùs existe antes de todo, y es creador y conservador del mundo. Jesùs mismo dice: “…la gloria que tuve junto a ti antes de que el mundo existiera.” (Jn 17,5). San Pablo lo afirma en Col 1,15-17). “es el primogènito de toda creaciòn.”
El ha venido al mundo enviado por su Padre. Ha venido del cielo (Jn 3,13), de lo alto (Jn 8,23), “ha salido de Dios Padre” (Jn 8, 42) y a El vuelve despuès de su Pasiòn y Muerte (Jn 13,3).
Jesùs, en su actividad , es igual al Padre y realiza las obras de Dios. “Mi Padre sigue trajando y yo tambièn trabajo.” (Jn 5, 17)
Jesùs afirma su igualdad y su compenetraciòn con Dios Padre. (Jn 8,19, Jn 10,38, Jn 14,9-10).
Jesùs es un sòlo y mismo Dios con el Padre. “El Padre y yo somos una sola cosa.” (Jn 10,30)
Afirmaciones explìcitas de su condiciòn divina:
- Jn 1,1: En el principio existìa el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.”
- Rom 9,5: “De los patriarcas segùn la carne desciende Cristo, el cual es sobre todas las cosas Dios bendito por los siglos”
- Filp 2,5-8: “Siendo de condiciòn divina, no retuvo su igualdad con Dios, sino que se rebajò a si mismo…(kènosis)
- Tit 2,13-14: “esperamos la manifestaciòn gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo”.
El nombre de “Hijo de Dios”
A) El tìtulo de “hijo de Dios” en general se da en el Antiguo Testamento a los àngeles (Dt 32,8), al pueblo elegido (Ex 4,22) y a sus reyes (Sam 7,14) y significa una filiaciòn adoptiva, relaciòn particular entre Dios y su criatura. Cuando el Mesias es anunciado como “hijo de Dios” (Sal 2,7) los judìos le entendìan como un simple hombre especialmente bendecido por Dios.
Los racionalistas modernos dicen que Cristo se puede llamar “hijo de Dios” en ese sentido general porque desarrollò la conciencia de su filiaciòn divina de forma especial y se dejò conducir por el Espìritu Divino.
B) Jesùs es el Hijo ùnico de Dios, de la misma naturaleza que el Padre. Jesùs cuando se declara Hijo de Dios significaba que era verdadero Dios nacido del Padre. Por eso los judìos querian matarle acusàndole de blasfemo.
Jesùs distingue siempre su filiaciòn al Padre de la filiaciòn de los demàs hombres respecto a Dios. Cuando habla con los discìpulos nunca dice “nuestro Padre” sino “mi Padre” y “vuestro Padre” (Jn 20,17). Es el Hijo ùnico del dueño de la viña distinto de todos los siervos que enviò antes. (Mt 21, 33-46).
Jesùs es el Hijo ùnico de Dios, el Unigènito del Padre. (Rom 8,3.32), Jn 3,16.18.
Jesùs es el Hijo que tiene una identidad de naturaleza con el Padre: Nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquèl a quien el Hijo quiera revelarlo.” (Mat 11,25-30)
Categories: Temas de Clases y Conferencias
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