| Posted on December 15, 2011 at 4:00 PM |
CRISTOLOGIA - MISTERIO DE LA UNIDAD PERSONAL DE CRISTO
La unidad de persona en Cristo
La herejìa nestoriana: Nestorio, patriarca de Constantinopla en los siglos IV-V, predicò que el tìtulo de Theotokos (Madre de Dios) no era aplicable a Santa Marìa. Creìa que en Cristo habian dos personas distintas, una humana y otra divina. La Virgen Marìa serìa solo la madre de la parte humana pero no la del Hijo de Dios. Consideraba la uniòn de las dos personas como un matrimonio y que el Verbo habitaba en Cristo y hacia milagros por medio de èl. Las pasiones y acciones humanas corresponderìan, segùn Nestorio, a la parte humana de Jesùs.
El concilio de Efeso:
En el año 431 la Iglesia se reuniò en Efeso para contradecir a Nestorio y dijo que Cristo asumiò la naturaleza humana desde la concepciòn y que Marìa es con toda verdad la “Theotokos” no porque el Verbo haya tomado de ella su naturaleza divina, sino porque de ella naciò el Verbo segùn la carne.
Este concilio pone la fuerza de su enseñanza en la uniòn de las dos naturalezas de Jesucristo en un ùnico sujeto personal. Se trata de una uniòn incomprensible pero que es real. El Verbo es el ùnico sujeto de todos los actos divinos y humanos de Cristo.
La dualidad de naturalezas
La herejìa monofisita: Eutiques, superior de un monasterio de Constantinopla (siglo V) afirmò que en Cristo habìa una sola naturaleza procedente de dos naturalezas distintas. Segùn èl, antes de la Encarnaciòn se podìa hablar de dos naturalezas distintas, la divina y la humana y que despuès de la Encarnaciòn sòlo habìa una sola naturaleza pues la humanidad habìa sido absorbida por la persona del Hijo de Dios.
El concilio de Calcedonia (451)
Fue el cuarto concilio ecumènico, el concilio de calcedonia, enseñò contra el monofisismo diciendo: “Hay que confesar a un solo y mismo Hijo y Señor nuestro Jesucristo: perfecto en la divinidad y perfecto en la humanidad; verdaderamente Dios y verdaderamente hombre. Se ha de conocer a un solo y mismo Cristo Señor, Hijo ùnico del Padre, en dos naturalezas, sin confusiòn, sin cambio, sin divisiòn, sin separaciòn. La diferencia de naturalezas de ningùn modo queda suprimida por su uniòn, sino que quedan a salvo las propiedades de cada una de las naturalezas y confluyen en un solo sujeto y en una sola persona.”
Persona o hipòstasis
Una “hipòstasis”o individuo es una substancia individual completa, subsistente en sì misma, independiente en su ser de otros individuos. Se le llama tambièn “persona” cuando se trata de los individuos màs dignos o seres racionales que son dueños de sus actos.
La persona es pues un individuo, ìntegro e independiente en su ser, que se posee a sì mismo por el conocimiento y la libertad.
Distinciòn entre naturaleza y persona
“Naturaleza” significa la esencia especìfica, o aquello que especifica y define lo que una cosa es. Tambièn significa el principio interno por el que ese sujeto actùa del modo que le es propio.
Los individuos racionales o personas son poseedores de una determinada naturaleza. Existen entonces muchos sujetos o individuos distintos que poseen la misma naturaleza.
La distinciòn entre una naturaleza y la propia persona que la posee es una distinciòn entre una parte y el todo. Somos de la misma naturaleza humana pero cada uno tiene una personalidad propia.
La uniòn hipostàtica
La uniòn de las dos naturalezas en Cristo es una uniòn hipostàtica o en la persona. Nuestro Señor “aunque es Dios y hombre, no son dos Cristos, sino un solo Cristo. Uno absolutamente en la unidad de la persona”
Despuès de la Encarnaciòn, el Hijo de Dios subsiste en dos naturalezas: es Dios y tambièn es hombre.
Esta uniòn es completamente misteriosa, no tiene semejanza con ninguna otra, y ùnicamente la conocemos por la fe.
Es parecido, guardando la diferencia, a la uniòn del alma y el cuerpo dos susbtancias que forma una sola persona.
La naturaleza humana de Cristo es ìntegra y perfecta
El hijo de Dios asumiò una verdadera y perfecta naturaleza humana indiviual, compuesta de cuerpo y alma, y es verdaderamente hombre.
El concilio de Constantinopla (553) dijo que no hay màs que una sola hipòstasis (o persona) en Cristo, por tanto todo en la humanidad de Jesucristo debe ser atribuido a su persona divina como a su propio sujeto tanto los milagros como los sufrimientos.
La naturaleza humana de Cristo, auque es real, creada, individual y concreta, no es una hipòstasis en sì misma.
El Hijo de Dios, uno de la Santìsima Trinidad , es el ùnico subsistente, sujeto o persona, en su naturaleza divina y en su naturaleza humana.
La persona de Jesucristo es divina, eterna e inmutable
Sòlo se encarnò la segunda persona de la Santìsima Trinidad, el Hijo de Dios. Las tres personas divinas hicieron que la naturaleza humana se uniera a la persona singular del Hijo de Dios.
La Encarnaciòn no supuso cambio alguno en la divinidad del Hijo de Dios, que es inmutable; pero sì cambiò la naturaleza humana.
La persona de Cristo no es causada por la uniòn de las dos naturalezas, sino que es eterna. Cristo no “es” o existe por su naturaleza humana, sino que por ella “es hombre”.
La filiaciòn de Jesùs respecto a su Padre no es adoptiva como la de otros hombres, sino que es Hijo de Dios por naturaleza, el Unigènito, el propio Hijo del Padre, pues El ha recibido su ser personal por generaciòn eterna.
Explicaciòn del misterio de la uniòn hipostàtica
El Hijo de Dios ha hecho suyas las propiedades de la naturaleza humana y ha hecho partìcipe a la humanidad asumida de la dignidad de su persona, de modo que al expresar el misterio de la Encarnaciòn se da una especie de comunicaciòn de propiedades entre lo humano y lo divino.
A la ùnica persona de Cristo hay que atribuir todas las propiedades y acciones tanto de su naturaleza divina como las de su naturaleza humana. Asi podemos decir que Dios ha nacido de Marìa Virgen, o que el Hijo de Dios ha muerto por nosotros.
El misterio de la uniòn hipostàtica
No se pueden atribuir a una naturaleza de Cristo las propiedades y acciones de la otra. No se puede decir en modo alguno que la divinidad ha nacido en el tiempo, o que sea pasible, o que ha muerto por nosotros. Como tampoco se puede decir que la humanidad de Cristo es increada, eterna, omnipotente…
Podemos decir que el Hijo de Dios, en cuanto hombre, es inferior al Padre, es criatura, o que muriò en la cruz. Tambièn podemos decir que Jesùs , en cuanto Dios, es eterno, igual al Padre, no ha sido hecho.
Categories: Temas de Clases y Conferencias
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